Según Hesíodo, uno de los poetas más antiguos de la Grecia arcaica, la humanidad ha atravesado cinco edades o generaciones creadas por los dioses. Cuatro de ellas ya han desaparecido, extinguidas por su propia corrupción o por la voluntad divina. La quinta, la edad de hierro, es la que aún habitamos.
Este relato aparece principalmente en Los trabajos y los días y constituye una de las reflexiones más profundas de la mitología griega sobre el declive moral del ser humano, expresada con un tono poético y simbólico que trasciende el mito.
Las edades de los humanos
La edad de Oro
Hubo un tiempo primordial en el que los humanos no conocían la vejez, el dolor ni el sufrimiento. Vivían en una eterna primavera, sin trabajos ni enfermedades, y al morir simplemente caían en un sueño profundo. La tierra, generosa, les ofrecía frutos en abundancia; se alimentaban de lo que brotaba de ella y bebían leche de cabras y ovejas.
Los dioses los amaban y los hombres vivían dichosos bajo el reinado de Cronos. Cuando esta edad llegó a su fin, sus espíritus no desaparecieron del todo: se transformaron en daimones benignos, guardianes invisibles de la justicia y la buena fortuna entre los mortales.
La edad de Plata
Después surgió la edad de plata, muy distinta de la anterior. Aunque sus habitantes aún se alimentaban de los dones de la tierra, eran inmaduros y dependientes: permanecían bajo el cuidado de sus madres durante cien años antes de alcanzar la juventud, y su vida adulta era breve.
Eran orgullosos, violentos y dados al conflicto. No rendían culto a los dioses ni ofrecían sacrificios, y se dañaban unos a otros sin medida. Vivieron ya bajo el dominio de Zeus, quien, cansado de su impiedad, decidió destruirlos. Tras su muerte, fueron relegados a un rango inferior como mortales bienaventurados del inframundo.
La edad de Bronce
Zeus creó entonces una nueva raza: la edad de bronce. Estos hombres eran fuertes, crueles y belicosos. Su única pasión era la guerra. Forjaban sus armas y herramientas con bronce, comían carne y despreciaban el cultivo de la tierra.
Vivían entregados a la violencia y a la destrucción mutua, hasta que finalmente la muerte los alcanzó. No dejaron memoria ni honor tras de sí; su linaje se extinguió sin gloria.
La edad de los héroes
Como excepción al progresivo declive, Zeus engendró una cuarta generación: la edad de los héroes. Estos hombres eran más nobles y justos que los de bronce, aunque no estaban exentos de la guerra y la violencia.
Muchos de ellos fueron conocidos como semidioses y participaron en gestas legendarias como la guerra de Troya y las luchas de Tebas. Al término de su era, Zeus no los condenó al olvido, sino que los condujo a la Isla de los Bienaventurados, donde gozan de una existencia dichosa.
La edad de Hierro
La última edad, y la más amarga para Hesíodo, es la edad de hierro, descrita como incluso peor que la de bronce. En ella predominan la injusticia, la crueldad y el abuso de poder. Los hombres ya no respetan a los ancianos ni a los padres, la fuerza se impone sobre la razón y los malvados prosperan mientras los justos perecen.
Es una era de trabajo arduo, sufrimiento y decadencia moral, en la que el poeta reconoce su propio tiempo y lanza una amarga advertencia sobre el destino de la humanidad.
Interpretaciones del mito
El mito de las cinco edades no es solo una narración fantástica, sino una visión poética e histórica del deterioro humano. Diversos autores modernos han ofrecido interpretaciones que buscan descifrar su simbolismo.
El mitólogo Robert Graves, en Los mitos griegos, propone una lectura histórica del relato:
La edad de oro correspondería a una etapa preagrícola, en la que los humanos vivían en armonía con la naturaleza.
La edad de plata estaría vinculada a un periodo matriarcal, asociado a la diosa lunar y al simbolismo de la plata.
La edad de bronce representaría a los invasores helenos, en particular a los aqueos, pueblos indoeuropeos de carácter guerrero.
La edad de los héroes haría referencia a la civilización micénica y a los conflictos legendarios como la guerra de Troya.
La edad de hierro aludiría a los dorios, pueblos del norte que forjaban armas de hierro y cuya llegada marcó el fin de la cultura micénica.
Por su parte, el historiador francés Jean-Pierre Vernant interpreta el mito desde una lógica simbólica: cada edad se asocia a un metal que refleja su valor moral. El oro representa la perfección, la plata un descenso, y el hierro la dureza y brutalidad de una humanidad degradada, profundamente ligada a la guerra.
Un mito sobre el tiempo y la condición humana
Las cinco edades del hombre según Hesíodo ofrecen una reflexión atemporal sobre la fragilidad de la civilización y la pérdida de la armonía original. Más allá del mito, el poeta nos confronta con una pregunta que sigue vigente: ¿es el progreso material inseparable del declive moral, o aún es posible recuperar algo de la justicia perdida?
